Diez consejos si quieres estudiar Astrología Psicológica
La astrología psicológica no se aprende solo leyendo libros, se vive. Si de verdad quieres dedicarte a esto, no basta con interpretar cartas: necesitas trabajar mente, emoción y alma. Aquí van diez consejos claros y sinceros para recorrer este camino con profundidad y autenticidad.
1. Estudia técnica, pero no te escondas detrás de ella. Aprender aspectos, casas y dignidades es necesario, pero si solo repites significados, no interpretas, recitas. La astrología cobra vida cuando comprendes lo que hay detrás del símbolo.
2. Haz terapia o algún tipo de trabajo personal serio. No puedes acompañar a otros si no has mirado tus propios procesos. Los planetas no son ideas abstractas: son heridas, deseos, miedos y luces que primero debes reconocer en ti.
3. Aprende psicología, filosofía y mitología. La astrología psicológica bebe de muchos saberes. Si conoces a Jung, Hillman, los mitos o el pensamiento hermético, tus lecturas serán más profundas y simbólicas.
4. No te obsesiones con predecir. La astrología psicológica no dice lo que va a pasar, sino qué parte de uno mismo pide ser vivida. La predicción sin conciencia genera miedo; la conciencia sin predicción genera libertad.
5. Observa más a las personas que a los planetas. Escucha cómo hablan, cómo viven, qué repiten. La carta natal no se interpreta en el cielo, sino en la historia, en el cuerpo y en la mirada de quien tienes delante.
6. No trabajes desde el ego del “yo sé”. Usar la astrología para sentirse superior desconecta del alma humana. Esta profesión requiere humildad, respeto y saber callar cuando es necesario.
7. Aprende a comunicar con claridad. Si usas demasiados tecnicismos, el mensaje no llega. Y si no llega, no sirve. La verdadera maestría está en decir lo profundo con palabras simples y honestas.
8. Rodéate de comunidad. No camines en soledad. Compartir cartas, dudas, errores y descubrimientos con otras personas astrólogas mantiene vivo el estudio y protege del aislamiento.
9. No imites el estilo de otros. Inspírate, sí, pero encuentra tu manera de mirar el cielo. Tu voz, tu sensibilidad y tu historia son tu herramienta más valiosa.
10. Recuerda por qué empezaste. Cuando llegue el cansancio o la duda, vuelve al instante en el que supiste que esto era lo tuyo. La vocación es una llama: se cuida, se alimenta y no se negocia.

Comentarios
Publicar un comentario
Puedes dejar si te apetece preguntas o comentarios. Gracias.