La etapa en la que sueltas el peso del pasado: astrología del alivio emocional
Hay momentos en la vida en los que algo cambia sin hacer ruido. No ocurre un gran acontecimiento externo, no hay una decisión drástica ni una ruptura visible, pero por dentro aparece una sensación nueva: el pasado ya no pesa igual. Recuerdas, pero no duele. Piensas en lo vivido, pero no te arrastra. La astrología describe muy bien esta etapa, y no es casual ni azarosa: es un ciclo de alivio emocional.
Soltar el peso del pasado no significa olvidar ni negar lo vivido. Significa que la experiencia ha sido integrada. Que ya no necesitas defenderte constantemente ni revivir lo que pasó para entenderlo. Astrológicamente, esta etapa suele coincidir con tránsitos que aflojan la presión interna, especialmente después de periodos largos de Saturno, Plutón o activaciones intensas de la Casa VIII o la Casa XII.
Cuando Saturno termina de hacer aspectos tensos importantes, muchas mujeres sienten un cansancio que no es derrota, sino final de lucha. Ya no hay tanta exigencia interna ni necesidad de demostrarse nada. Aparece una sobriedad tranquila, una aceptación que no resigna, sino que libera. Es el momento en que el deber deja de ser castigo y empieza a ser elección.
Plutón, cuando afloja su influencia directa, trae otro tipo de alivio: la pérdida de obsesión. Lo que antes atrapaba la mente deja de hacerlo. Las preguntas sin respuesta pierden fuerza. El deseo de controlar, entenderlo todo o revivir el dolor se disuelve. No porque se haya resuelto todo, sino porque el alma ya no necesita seguir ahí.
Esta etapa también se reconoce cuando la Casa XII deja de ser lugar de encierro y pasa a ser espacio de descanso. Muchas mujeres viven largos periodos cargando silencios, duelos no expresados o emociones contenidas. Cuando el tránsito cambia, aparece una necesidad profunda de paz. De vida sencilla. De menos ruido. Y eso no es huida: es sanación.
Un signo claro de que el peso del pasado se está soltando es que la identidad ya no gira en torno a lo ocurrido. Ya no te defines por lo que sufriste, por lo que perdiste o por lo que no fue. Empiezas a sentir curiosidad por lo que viene, aunque aún no sepas qué es. El futuro deja de dar miedo y el pasado deja de gobernar.
Esta etapa no suele coincidir con grandes euforias. Es más bien silenciosa, íntima y profunda. Pero es una de las más valiosas, porque marca un antes y un después. Astrológicamente, no es el inicio de algo espectacular, sino el final de una carga innecesaria.
Si te encuentras en este punto, no te exijas entusiasmo ni planes grandiosos. Estás en una fase de alivio, y el alivio también es progreso. Tu carta no te está pidiendo que corras, sino que descanses sin culpa.
Soltar el peso del pasado no borra la historia. La honra. Y cuando eso ocurre, algo esencial se libera: la energía para vivir el presente con más ligereza. La astrología no solo explica cuándo llegan las pruebas; también muestra cuándo el alma, por fin, puede soltar lo que ya cumplió su función.

Comentarios
Publicar un comentario
Puedes dejar si te apetece preguntas o comentarios. Gracias.