La astrología de Ptolomeo frente a la de Doroteo: ¿qué las diferencia?

 

En los cimientos de la astrología clásica encontramos dos pilares fundamentales: Claudio Ptolomeo y Doroteo de Sidón. Aunque ambos vivieron en la época helenística y compartieron una visión del cosmos en la que los astros estaban íntimamente ligados al destino humano, sus enfoques son claramente distintos. Entender sus diferencias no solo enriquece nuestra perspectiva, sino que nos permite elegir con mayor conciencia las herramientas que usamos en consulta o estudio.



Ptolomeo: la astrología como ciencia natural

Claudio Ptolomeo fue un astrónomo, matemático y filósofo que vivió en el siglo II en Alejandría. Su obra Tetrabiblos es uno de los tratados astrológicos más influyentes de la historia. En ella, Ptolomeo intenta ofrecer una base lógica y naturalista para la astrología, fundamentada en las cualidades elementales: calor, frío, humedad y sequedad.

Para él, los planetas afectan porque emiten una influencia similar a la de los fenómenos naturales. Así, Júpiter se asocia a lo cálido y húmedo (vida, expansión), Saturno a lo frío y seco (contracción, restricción), etc. Esta perspectiva lo aleja de una astrología oracular y lo acerca a una visión determinista pero racional, donde el sabio puede moderar su destino gracias al conocimiento.

Ejemplo: en una carta natal con Marte en conjunción al Ascendente, Ptolomeo interpretaría esta posición atendiendo a la naturaleza seca y caliente de Marte, lo cual podría dar un temperamento colérico, impulsivo, activo, propenso a la ira o al exceso de acción. Pero también consideraría si Marte está en signo afín o en dignidad, si está combusto, o si hay elementos que contrarresten su influencia, como un aspecto armonioso de Júpiter.

Doroteo: la astrología como arte práctico y predictivo

Doroteo de Sidón, que vivió aproximadamente un siglo antes que Ptolomeo, representa una corriente mucho más pragmática y centrada en la práctica diaria del astrólogo. Su obra Carmen Astrologicum —escrita en verso y dirigida a estudiantes— es un manual de técnicas predictivas: elecciones favorables, análisis de matrimonios, viajes, hijos, enemigos, longevidad y herencias.

Doroteo no intenta justificar filosóficamente la astrología. Para él, el objetivo es predecir con eficacia, y para ello utiliza una amplia gama de herramientas que Ptolomeo ignora: Partes arábigas, términos, almuten figuris, regentes del año, cronocratores, entre otras.

Ejemplo: si una persona pregunta por un posible matrimonio, Doroteo no se centrará tanto en el estado esencial de Venus, sino en qué planeta rige la casa VII, qué aspecto recibe, qué parte arábiga se activa, y si hay recepción mutua entre los significadores. Si la Parte de Fortuna cae en la casa VII, esto refuerza la posibilidad de una unión beneficiosa, algo que Ptolomeo ni siquiera menciona en su obra.

Técnicas y herramientas: lo que uno omite, el otro desarrolla

Uno de los contrastes más evidentes es técnico. Ptolomeo omite muchas de las herramientas prácticas que sí eran habituales en la tradición: no habla de las Partes arábigas, ni de las profecciones, ni de los señores del tiempo. Su astrología es más teórica, más centrada en grandes principios, pero menos detallada a nivel práctico.

Doroteo, en cambio, ofrece una astrología viva, concreta, experiencial, basada en siglos de tradición acumulada. Su herencia sería especialmente retomada por los astrólogos árabes y medievales, como Albumasar, Alcabitius o Guido Bonatti.

Este enfoque hace que Doroteo sea hoy especialmente valorado por quienes practican astrología tradicional predictiva, mientras que Ptolomeo interesa más a quienes buscan una base filosófica o naturalista.

Visión del destino y del libre albedrío

También hay diferencias de fondo en la concepción del destino. Influido por el estoicismo, Ptolomeo cree que los astros no determinan todo absolutamente. El sabio, mediante el conocimiento, puede prepararse y actuar con virtud. La astrología, en su caso, es una herramienta de comprensión, no solo de predicción.

Doroteo, por su parte, tiene una visión más próxima a la adivinación: el astrólogo lee los símbolos como signos del destino. No se trata tanto de modificar el futuro, sino de revelarlo tal como está escrito en los cielos.

Conclusión: dos miradas que se complementan

En resumen, Ptolomeo y Doroteo representan dos almas dentro de la astrología clásica. El primero nos ofrece orden, estructura, coherencia natural; el segundo, intuición, experiencia y precisión predictiva. No se excluyen: se complementan. Comprender ambas escuelas nos permite aplicar el enfoque más adecuado en cada situación y evitar una astrología reducida a fórmulas modernas sin raíz.

Aprender de Ptolomeo es aprender a pensar astrológicamente. Aprender de Doroteo es aprender a leer la vida en movimiento. Ambas enseñanzas siguen vigentes, y juntas, enriquecen profundamente la mirada astrológica.


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