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El Pensamiento Positivo

    En algún momento de la vida todos nos preguntamos por qué hay personas que parecen tocadas por una especie de varita mágica a las que la suerte acompaña allá donde van y otras que, por el contrario, no pueden abandonar una especie de laberinto sin salida que les conduce irremediablemente al fracaso.

    Achacar estas situaciones y otras a los caprichos de la madre naturaleza, a la intervención de poderes divino o el karma suele ser una opción bastante socorrida pero, sobre todo, una buena excusa para no trabajar a conciencia en un intento de conseguir mejorar nuestra situación personal, económica, profesional, sentimental... En realidad, el futuro no dependen en exclusiva de nuestra buena o mala "estrella" o de nuestro buen o mal karma, sino de una serie de leyes mentales y mecanismos de desarrollo que pueden ayudarnos a dirigir nuestra existencia hacia el amor, el éxito y el bienestar. La Ley del Amor, es superior a la Ley del Karma. La clave fundamental consiste en adoptar una actitud positiva con nosotros mismos y con quienes nos rodean, ya que sólo desde la autoaceptación y la autoconfianza podremos gozar del bienestar interior que nos permita relacionarnos adecuadamente con los humanos y hacer más agradable nuestro entorno.

    Lamentablemente, muchos somos capaces de infundir confianza a los demás cuando atraviesan períodos de dificultad, pero no sabemos dejarnos llevar por esa misma sensación de confianza cuando somos nosotros quienes estamos inmersos en una etapa crítica. Se trata, no obstante, de una situación que debemos y, por supuesto, podemos cambiar.

    En este blog quiero mostrar cómo la calidad de los pensamientos determina la calidad de vida, e intentar explicar de qué modo un actitud positiva ante el día a día puede ayudarle a disfrutar más de la vida y a alcanzar el éxito deseado. No olvide que "un optimista ve una oportunidad en toda calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad".

    Si nos esforzamos en estos ámbitos, conseguiremos no sólo gozar de una vida más positiva, sino también alcanzar el fin último y prioritario: la felicidad.


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