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Descubriendo las dignidades planetarias en la astrología clásica y predictiva

  La astrología, una disciplina milenaria que ha sobrevivido y evolucionado a lo largo de la historia, nos ofrece diversas técnicas y enfoques para entender la influencia de los astros en nuestras vidas. Una de estas técnicas es el estudio de las dignidades planetarias en la astrología clásica, que nos permite evaluar la calidad y el potencial de un planeta en una carta natal. En este artículo, exploraremos las dignidades planetarias y cómo se aplican en la astrología predictiva. En la imagen una carta predictiva con sus términos, faces y señores de la triplicidad.





Dignidades Tradicionales

   Las dignidades tradicionales más importantes son las siguientes.

Domicilio y detrimento

Exaltación y caída

Triplicidad

Término

Decanato o faz

El Domicilio

El concepto de domicilio y detrimento se origina en la astrología helenística (aproximadamente entre los siglos III a.C. y VII d.C.). Los astrólogos helenísticos, como Claudio Ptolomeo, asociaron a cada planeta con uno o dos signos zodiacales en los que se considera que el planeta tiene más fuerza y armonía (domicilio). Por otro lado, el signo opuesto al domicilio se considera el detrimento del planeta, donde su influencia se debilita y es menos armoniosa. 

El signo que rige un planeta se llama su domicilio y se considera eso, cuando el planeta se encuentra en su domicilio, su influencia es armónica y fluida. Se entiende entonces que sus manifestaciones serán fuertes y oportunas. Se dice que se encuentra como un rey en su propio reino, puede gobernar a su antojo y se encuentra contento.

Al igual que ciertos signos se consideran beneficiosos para la "estancia" de un planeta, otros se consideran perjudiciales. Es el caso de los signos de exilio, que suelen ser los opuestos al domicilio. Cuando el planeta se encuentra en exilio, su influencia se considera inarmónica y forzada. Se manifestará a destiempo y sus efectos serán negativos. Se dice entonces que el planeta se encuentra como rey en un reino enemigo.

Un planeta rige o gobierna a otro (y en ese caso se llama dispositor) cuando este último se encuentra en el domicilio del primero. Esta influencia se realiza de forma que el planeta que gobierna, afecta mediante sus características que le son propias, al planeta gobernado. Es decir, si el Sol se encuentra en Aries, entonces el dispositor del Sol será Marte, porque Marte es el regente de Aries. Esto quiere decir que el Sol tendrá rasgos "marcianos" (agresividad, energía, impulso, etc...).

El domicilio es doble, diurno y nocturno. El domicilio nocturno y el diurno se diferencian en su manifestación. El domicilio diurno sería más favorable que el nocturno. 

Un planeta en domicilio recibe 5 puntos y en exilio pierde 5 puntos.


La Exaltación y la Caída

La exaltación y la caída son dignidades que también se originaron en la astrología helenística. Los astrólogos antiguos creían que ciertos signos zodiacales permitían a los planetas manifestar su influencia de manera más poderosa (exaltación), mientras que en los signos opuestos a la exaltación, los planetas experimentan debilidad y dificultades (caída).

La exaltación es donde un planeta ejerce una mayor influencia, mientras que la caída es una posición de debilidad con respecto a la función del planeta. La posición del signo directamente opuesta al signo de exaltación de un planeta se considera su caída. Antiguamente se decía que la caída sería como si un rey fuera a un territorio de un aliado de sus enemigos. Pongamos un ejemplo, es como si el presidente actúal de los EE.UU Joe Biden. viajara a China, aliada de Rusia. Un planeta en exaltación recibe 4 puntos y si está en caída los pierde.


La Triplicidad

El concepto de triplicidad se remonta a la astrología babilónica, donde los astrólogos dividieron los signos zodiacales en cuatro grupos de tres signos cada uno, basándose en los elementos de fuego, tierra, aire y agua. La idea de triplicidad fue desarrollada aún más por astrólogos helenísticos como Claudio Ptolomeo y Dorotheus de Sidón.

La triplicidad es una de las cinco dignidades tradicionales que le da 3 puntos a los planetas.  Se dice que el planeta es como fuese una persona con muchos recursos económicos. Pues tiene acceso a la energía de los elementos. Cada elemento (fuego, tierra, aire y agua) forma una triplicidad. Cada una de estas cuatro triplicidades consiste en tres signos zodiacales ubicados cada 120 grados y cada signo de la triplicidad es regido por un grupo de tres planetas. De acuerdo al astrólogo griego Claudio Ptolomeo él decía:

  La triplicidad preserva acuerdo con un triángulo equilátero, y toda la órbita zodiacal está definida por tres círculos, a saber, aquel del equinoccio, y aquellos de los dos trópicos; los doce signos están, por lo tanto, distribuidos entre los cuatro triángulos equiláteros.

Tetrabiblos por Claudio Ptolomeo, siglo II a. C.


Estas triplicidades son las siguientes:

Primera triplicidad (o primer triángulo): Aries, Leo, y Sagitario;

Segunda triplicidad: Tauro, Virgo, y Capricornio;

Tercera triplicidad: Géminis, Libra y Acuario;

Cuarta triplicidad: Cáncer, Escorpión y Piscis.

  Durante las horas diurnas (cuando el sol se encuentra sobre el horizonte) los planetas diurnos son los principales regentes y los planetas nocturnos los secundarios; en la noche, viceversa. Durante el día y la noche, los regentes participativos son de tercera importancia. Lo anterior se muestra en el cuadro siguiente:


Término

El concepto de término se originó en la astrología egipcia y fue adoptado posteriormente por astrólogos helenísticos. Los términos son divisiones desiguales de cada signo zodiacal en cinco segmentos, donde cada uno de los cinco planetas clásicos (excluyendo al Sol y la Luna) rige uno de los términos en cada signo. Los términos egipcios son los más utilizados en la astrología clásica, aunque también existen versiones caldeas y ptolemaicas.

Los términos (del latín termini) son subdivisiones de los signos. Se dividen en 5 partes desiguales de forma que cada subdivisión abarca un distinto número entero de grados y la suma de todas ellas siempre suma 30°. Cada uno de los cinco planetas clásicos -no incluidos el Sol y la Luna -rige uno de los cinco términos en que se subdivide cada signo.

Cuando un planeta se encuentra en su término adquiere 2 puntos o astrodinas. Se dice que un planeta en su término sabe de lo que habla, actúa de forma inteligente. Los términos egipcios han sido los más difundidos y utilizados, son los que yo empleo, aunque existen otros. 

Decanato o faz

El concepto de decanato proviene de la astrología egipcia, donde los astrólogos dividían cada signo zodiacal en tres segmentos iguales de 10 grados, creando un total de 36 decanatos. Los decanatos fueron adoptados y modificados por astrólogos helenísticos y posteriormente por astrólogos medievales y renacentistas. En la astrología caldea, los decanatos se asignan a los siete planetas clásicos en un orden específico.

Un decanato o faz es una subdivisión en tres partes iguales de 10 grados de cada signo zodiacal. Al dividirse la eclíptica en 12 sectores de aproximadamente 30 grados, se generan 36 decanatos de 10 grados cada uno. Cada decanato en cada signo tiene su propia regencia. Esta dignidad solo le da un punto al planeta, se dice que actúa como alguien a quién se le ha dado permiso para actúar en un territorio y actúa públicamente. Aún sin tener todas las ventajas de sus ciudadanos, algo parecido a cuando a uno le dan un Visado para un país. Valga la metáfora.

De acuerdo a la astrología caldea según Claudio Ptolomeo, los decanatos se asignan de la siguiente manera, empezando con el primer decanato de Aries y asignándole sucesivamente los siete planetas clásicos en el siguiente orden: Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna, Saturno y Júpiter, y se vuelve a empezar de nuevo. Este orden planetario, en el que el Sol se encuentra en el centro de la serie, con los planetas entre el Sol y la Tierra en un lado y los planetas exteriores en el otro lado, refleja la percepción de la velocidad del movimiento de cada planeta como se ve desde la Tierra. A esta regencia se le llama 'caldea'.

Un planeta peregrino

Un planeta peregrino no tiene ninguna dignidad y no se considera que su estado sea muy bondadoso. Es como un vagabundo sin tierra. Se le restan 5 puntos.

La Recepción Mútua

Un planeta puede ganar puntos si establece alianzas con otros por Recepción Múta, un planeta en recepción Mútua gana 5 puntos.

   A continuación pongo una tabla donde se pueden apreciar todas las dignidades clásicas en el Zodíaco.


Pulsar para verla más grfande si es necesario.


Conclusión

Estas dignidades planetarias han sido fundamentales en la astrología a lo largo de la historia y han influido en la práctica de la astrología predictiva moderna. Aunque la astrología ha evolucionado con el tiempo, el estudio de las dignidades sigue siendo una herramienta valiosa para comprender la calidad y el potencial de un planeta en una carta natal.

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