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Visión budista de Venus en la casa séptima.

    Venus en la casa séptima disfruta de la compañía y es amante del juego y la diversión. El afecto y el placer se expresan y se perciben con facilidad. Se reserva una buena cantidad de placer para las amistades y para la pareja. Cualesquiera de las actividades de las puertas de la percepción forman parte de expresión porque proporcionan belleza para el ojo, un discurso agradable o música para el oído y contacto con el cuerpo.

    Una persona mal orientada con Venus en la casa séptima será de naturaleza exigente. Si no consigue suficiente estimulo emocional o físico, se aburrirá, ya que sus motivaciones son egoístas, es decir están dominadas por el deseo de gratificación personal. Sin embargo, una persona con esta ubicación de Venus, espiritual y bien orientada, emanará carisma y buscará involucrarse con la gente para compartir sus experiencias espirituales. Disfrutará de la belleza y la calidez.




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