lunes, 9 de abril de 2012

Psicología Analítica de Jung: La Parte del Yo Volcada Hacia el Mundo Exterior.

   Sigo explicando la psicología analítica de Jung y ahora voy a explicar la parte del yo que se vuelca hacia el mundo exterior. La persona es la parte del yo en mayor contacto con el entorno: es la actitud general del sujeto en relación con su círculo; sistema de adaptación a la vez que convenio necesario entre el individuo y lo social. La persona permite ser uno mismo respetando las reglas de funcionamiento del grupo. Y posibilita estar presente manteniéndose a distancia, es decir, comunicar. Es un fenómeno colectivo, una faceta de la personalidad individual que hundo sus raíces en el inconsciente colectivo. Vincula al sujeto con el mundo.

    Cuando la persona es flexible, la actitud se modifica en función de las circunstancias sin cambiar de ningún modo la orientación del yo. Si bien los comportamientos no son completamente los mismos en la vida profesional que en la intimidad de la vida familiar, la integridad de la persona permanece intacta. La presencia en el mundo se manifiesta de manera adecuada y acertada en todas las circunstancias, con respecto por la individualidad a la vez que por las distintas leyes sociales.

   Cuando la persona es rígida, la actitud es constante independientemente de las circunstancias exteriores y, por consiguiente, está mal adaptada a ellas. Se corre el riesgo de que los imperativos internos se conviertan en las únicas referencias y que la relación con el mundo resulte cortada por entero.

    Por el contrario, una persona demasiado débil o demasiado poco afirmada subordina al sujeto la dominación más o menos tiránica de los acontecimientos exteriores. Cada vez menos en contacto con su realidad interno, el sujeto pierde en la relación con el mundo. La persona preocede del yo ideal, de la imagen que el entorno devuelve al sujeto, relativizada por los imperativos físicos y psicológicos que le son propios. Esto puede constituir un factor de protección, de adaptación, o representar un verdadero peligro: la identificación del yo con la persona recorta a la vez la verdadera naturaleza, la realidad interior y la realidad exterior. El sujeto se confunde con su apariencia, con su función social o la imagen de sí que se ha interpuesto entre su yo y el mundo exterior, pero también entre su yo real y su espacio interior.

    El modo de relación entre el yo y el mundo exterior puede asumir numerosos aspectos, que Jung ha descrito en su tipología. No se trata aquí de una caracterología, sino de un análisis estructural de lo consciente en el cual se distinguen, en una visión dinámica:
  • Actitudes, introversión y extraversión, que determinan la dirección habitual que adquiere la energía psíquica (líbido) en su relación con el entorno.
  • Funciones de orientación, en un total de cuatro (sensación, pensamiento, sentimiento, intuición), que determinan las formas que puede adquirir la líbido.
     La actitud es la disposición de la psique a actuar o reaccionar en un determinada dirección, con referencia a la orientación de los intereses y de la energía hacia el sujeto (introversión) o hacia el objeto (extraversión). Se trata de una relación de adaptación entre sujeto y objeto.

     El sujeto cuya actitud general es introvertida sitúa en primer término sus opiniones y juicios personales. La referencia es subjeteiva, es decir, en relación con el mundo interior, el sujeto. El comportamiento es más bien cerrado, volcado hacia la reflexión interior.

      El sujeto cuya actitud general es extravertida sitúa en primer término las normas, las referencias del grupo social al que pertenece.  Su sistema de valores es el que su educación le ha aportado (lo que se debe hacer, lo que no se debe hacer). La referencia es objetiva, es decir, en relación con el mundo exterior, el objeto. El comportamiento es más bien jovial, abierto a los contactos y a las relaciones.

    Todo individuo dispone en sí, de manera desigual, de ambas actitudes.

    Según los momentos de su vida o las circunstancias exteriores, adoptará de manera preferente el modo introvertido o el modo extravertido, pero, fundamentalmente, cada uno de nosotros pertenece de manera preferente a uno de los dos grupos.

    Las funciones de orientación representan la manera de abordar el mundo. Son los modos de adaptación a lo real.
  •  La sensación, llamada también función de lo real, es la percepción inmediata, sensorial, de la realidad de las cosas. Es la captación de lo existente.
  • El pensamiento defino lo que existe, lo que es o no es, de acuerdo a un modo descriptivo y racional. Se trata de un acto intelectual, de establecimiento de la relación entre los elementos, y de razonamiento, del cual se extraen conclusiones lógicas.
  • El sentimiento indica el valor que se atribuye a lo que existe: agradable o desagradable, me gusta o no me gusta. Es una función afectiva que establece las jerarquías de valor. El mundo es captado en función del placer o del displacer. Se le conoce también como función de evaluación.
  • La intuición es un conocimiento inmediato y espontáneo de lo desconocido, acorde con las posibilidades del origen y de la finalidad de hechos presentes, futuros o pasados, con una impresión dominante de certidumbre que ningún elemento de la realidad objetiva confirma. Transmite la percepción mediante una vía inconsciente.
    "La sensación comprueba lo que existe realmente; el pensamiento permite conocer la significación de lo que existe; el sentimiento, cuál es su valor; y la intuición, las posibilidades del origen y de la finalidad de los que existe en el ahora".

    La funciones se oponen por pares: pensamiento y sentimiento, que son funciones racionales puesto que se apoyan en un juicio objetivo (pensamiento) o subjetivo (sentimiento); sensación e intuición, que son irracionales puesto que resultan de una percepción inmediata del objeto exterior (sensación) o de un hecho interior (intuición). Forman así dos parejas a la fuerza cuyos elementos opuestos no pueden funcionar simultáneamente. Y están más o menos diferenciadas: la función principal, la más desarrollada, es el instrumento del yo; la función que se le opone, función inferior, actúa en el inconsciente; las otras dos funciones, funciones auxiliares, son más o menos conscientes segun el grado de desarrollo.

   El tipo psicológico dominante se define para cada individuo por la conjunción de una actitud y de una función de orientación. Ocho tipos psicológicos quedan  entonces definidos a partir la función principal y de la actitud más habitual. Por ejemplo, el tipo de pensamiento extravertido orienta su razonamiento hacia los hechos objetivos. Sus conclusiones se basan en principios, el orden y la lógica. El tipo pensamiento introvertido, por su parte, se orienta bien hacia las ideas y el razonamiento intelectual en sí.

   Si bien oscilamos sin interrupción entre introversión y extraversión, la distribución de las funciones es relativamente estable. El desarrollo de las funciones cumple primero con su diferenciación entre unas y otras, y luego con su integración, es decir, su establecimiento de la relación con el yo.

   El dinamismo de las funciones auxiliares ayuda a matizar y enriquecer la función dominante, impidiéndole hundirse en la unilateralidad: el campo perceptivo se amplía y el juego de complementareidad entre consciente (función principal) e inconsciente (función inferior) conduce al yo a una forma de captar el mundo tan certera como resulte posible. La aplicación coordinada de las cuatro funciones constituye la esencia del proceso consciente.


  Bien hasta aquí he explicado la parte del yo que se vuelca hacia el mundo exterior. En cualquier caso, no quiero olvidar que estoy escribiendo para personas interesadas en la astrología psicológica. Aunque por su puesto estas líneas le servirán a personas que deseen aproximarse al pensamiento de Jung. En cualquier caso, varios autores han relacionado la astrología con el pensamiento de Jung y yo quisiera destacar a Stephen Arroyo, Liz Greene, Richard Idemon y Howard Sasportas como los principales. Con respecto a la relación entre astrología y las funciones del yo, destacaría especialmente las obras de Richard Idemon entre las cuales podemos encontrar Astrología de las Relaciones y El Hilo Mágico, publicadas por la editorial Urano.

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