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¿Cómo influye el humor en nuestra "calidad de vida"?

   A menudo, cuando alguien habla de humor relacionamos el concepto con situaciones graciosas o con personas que tienen una clara capacidad de hacer reír a los demás. Sin embargo, el aspecto que nos interesa verdaderamente aquí es el humor como estado de ánimo, es decir, como actitud habitual ante los retos diarios.

   Hay personas que suelen mantener una actitud positiva ante las cosas, mientras que otras se dejan llevar por el fatalismo y tienen verdaderas dificultades en mostrarse alegres, sonrientes y con la vitalidad suficiente como para hacer realidad sus sueños.

  Sin embargo, el sentido del humor es tan beneficioso que, según se ha podido comprobar, una simple sonrisa es suficiente para activar una serie de mecanismos fisiológicos capaces de modificar el estado emocional.

   Lamentablemente, la mayoría solemos adoptar actitudes contrarias al desarrollo del buen humor como, por ejemplo, vivir cautivos del reloj, dejarnos amedrentar por pensamientos negativos acerca del futuro o bien entregarnos a responsabilidades demasiado envolventes y excesivas.

   No hay por supuesto, grandes secretos para preservar esa actitud positiva, alegre y optimista que denominamos buen humor, pero sí algunas medidas que pueden ayudarnos a no caer en el desánimo ni la frustración.
  • Tachar la negatividad de la agenda.
  • Olvidarnos del cinismo.
  • Confiar plenamente en nuestras posibilidades.
  • Sobre todo, no renunciar a la risa.

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