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Astrología y Karma. Primera Parte.

     A lo largo de mi vida como estudioso de la astrología he conocido distintos tipos de corrientes de pensamiento astrólogicas y astrólogos. He conocido astrólogos tradicionales, que practicaban una astrología predictiva racional enfocada a lo práctico y que despreciaban a la astrología psicológica moderna o a la moderna astrología kármica más enfocada al autoconocimiento o el asesoramiento psicológico que a la predicción. Incluso he escuchado de boca de algunos de estos astrólogos que los que se dedicaban a la astrología psicológica no eran verdaderos astrólogos.

   También he conocido astropsicólogos modernos que hablaban con desprecio de la astrología tradicional  por ser predictiva y con mucho desconocimiento, muchos de ellos sin conocer siquiera a los astrólogos clásicos y sin haber estudiado para nada la astrología tradicional. Quizá muchos de ellos por no haber tenido acceso a textos medievales, que reconozco, son difíciles de encontrar. Muchos de ellos clasifican erróneamente a la astrología tradicional de determinista y catastrofista, cuando cualquiera que haya leído por ejemplo El Libro Conplido de los Iudizios de la Estrellas de Alí Ben Ragel, sabe que eso no es así y que los viejos maestros enseñan que el ser humano siempre puede actúar para atenuar la influencia de los planetas.

   En mi trayectoria he encontrado que ambos enfoques pueden resultan muy útiles y que no tienen porque ser incompatibles, aunque cada uno tenga su propia metodología y enfoque y parta de premisas diferentes. El lector encontrará en este blog los dos enfoques. Encontrará artículos que forman parte del enfoque predictivo más racional de la astrología. Un enfoque por decirlo más científico. Pues para muchos la astrología puede ser una ciencia, aunque su aplicación pueda ser un arte. Una ciencia observacional del cielo. La ciencia pretende observar para conocer mejor el mundo y así poder prevenir y predecir, porque no, los peligros y oportunidades que se encuentran en el camino del ser humano. Pero también encontrará artículos como el que nos ocupa que nos ocupamos de la astrología como una herramienta de autoconocimiento más que una herramienta de predicción. Dentro del uso de la astrología como herramienta de autoconocimiento la astrología kármica puede realizar aportes muy importantes. Sin embargo, no se puede separar este tipo de astrología del marco religioso o espiritual que la envuelve.

   Hoy quiero hablar del Karma.  Si vamos a tratar de astrología kármica tenemos que saber que es el Karma y ver la relación que esta Ley tiene que con la astrología. Básicamente la Ley del Karma hace referencia a la ley universal de causa y efecto. Es una aplicación más amplia de lo que entendemos como causa y efecto en en el plano físico. Es decir, esta ley es similar a la mecánica de Newton que declara: "Por cada acción hay una reacción igual y contraria". La única diferencia entre esta ley entendida universalmente y la ley de la física es el alcance de la existencia que cada una abarca. La Ley del Karma tal y como la he estudiado y se entiende en la religión Wicca, da por sentado que la vida es una experiencia contínua, de ningún modo limitada a una sola encarnación en el mundo material a una sola vida. Se trata de una ley universal que procura que exista justicia y equilibro univesal. De hecho, es una de las leyes de la vida más sencillas y lo abarcan todo y está vinculada con la ley de la oportunidad, es decir, la ley universal que a cada uno de nosotros nos pone en las circunstancias que nos proporcionan las lecciones espirituales exactas que necesitamos a fin de alcanzar la Iluminación y de esa forma volver a conectar con la Divinidad. Los wiccanos diriamos con la Diosa.

    El concepto de karma se basa la Ley de la Polaridad por el cual el univeso mantiene un estado de equilibrio. Reflejado en la Wicca por la Diosa y el Dios -el Eterno Femenino y el Eterno Masculino- y en Oriente por el Yin y el Yang. Esto no quiere decir un estado de inercia, sino más bien un equilibrio dinámico, en cambio constante que en la Wicca está relacionado con el Matrimonio Sagrado del Dios y Diosa y en oriente por el Tao. Partimos entonces de la premisa de que un ser tiene dentro de sí el poder causal que a su tiempo da fruto a los "efectos". La facultad que inicia este proceso es la "voluntad", y a toda la estructura del fenómeno causal "deseo". Al "deseo" se le puede ver como la aplicación de la voluntad de modo que dirija la energía de ese ser a la manifestación de un impulso o una idea.

    La idea del karma se tiene que entender vinculada con la teoría de la reencarnación. La Teoría de la Reencarnación o Ley de la Reencarnación se puede entender de muchas formas. En la Wicca como no somos dogmáticos algunas personas la entienden desde su perspectiva tradicional. Es decir, el proceso de reencarnación como la manifestación periódica de seres, almas o espíritus inmortales a través del mundo físico a fin de aprender ciertas lecciones y desarrollar modos específicos de ser como preparación para un estado superior de conciencia. Sin embargo, en la Wicca además de la Ley o Teoría del Karma creemos en la Ley del Amor, mucho más importante.

    A semejanza de la mecánica de Newton comparada con la física cuántica moderna, la ley del karma parece funcionar en un nivel más bien burdo en comparación con la Ley del Amor. La Ley del Amor, reemplaza a la Ley del Karma cuando sentimos a la Divinidad -La Diosa en nuestro interior-. Esta conciencia de la Deidad en nuestro interior, de la Diosa decimos los wiccanos, la cual contiene al Dios y por tanto es unidad pues contiene al Eterno Femenino y al Eterno Masculino -El Dios forma parte de la Diosa para los Diánicos-. en tal caso, dentro de la unidad no se produce reacción porque no tiene lugar en el nivel donde funciona la polaridad (o la Ley de Opuestos). De modo que si aceptamos la Ley del Amor, descubrimos que la Ley del Karma no es la fuerza más importante en nuestras vidas. Pero puede resultar muy útil entenderla y como funciona. Pues cada vida es la suma total de todos los seres  anteriores que encarnó y todo lo que hicimos bueno o malo, se encuentra en la vida presente a modo de oportunidad.

     Ciertamente el nivel más burdo del karma es el "ojo por ojo, diente por diente". No obstante, tenemos que tener en cuenta que la el poder del deseo es la fuerza más profunda iniciadora de kárma. Sólo el ego, lo que en la Wicca se llama Yo Parlante, puede desear, pues el Yo Juvenil es -el alma que dirían los cristianos, o la mente muy sútil que dirían los budistas- ya es uno con el Todo y por tanto, nada desea. La Ley del Karma nos enseña que "conseguimos lo que queremos... a su debido tiempo". Pero, por supuesto, tal vez no entendamos las ramificaciones de nuestros deseos hasta que los experimentemos. Pongamos un ejemplo, imaginemos un hombre que quiera ser rico y nacer rodeado de lujos. Nace en una familia, pero ¿se encontrará satisfecho? No. Surgen nuevos deseos pues el Yo Parlante le lleva a desear más cosas. Puede descubrir que la riqueza que tiene no solo es insatisfactoria, sino que puede ser una gran carga. Al menos cuando era pobre no tenía nada que perder y por tanto era libre. Ahora rico, se preocupa continuamente por la pérdida de lo que, de hecho ya no quiero pero a lo que aún está apegado. Entonces nos podemos preguntar: ¿Como podemos liberarnos de nuestros apegos forjados por el deseo a fin de que podamos ser libres otra vez? Esta libertad es la que desean todos los caminos espirituales que enseñan a que el ser humano se realice.

     En la Wicca lo que pretendemos es unirnos a la Diosa, pero la Diosa es un símbolo poemagógico de la realidad absoluta libre de engaños mentales. Nuestro contacto con ella nos proporciona la Visión de las Estrellas -una visión holística-. Al mismo tiempo representa nuestro máximo estado de evolución espiritual. Ella es nuestro Tao. Recuerdo que como tiendo mucho a lo Diánico me refiero a la Diosa, pero no olvidemos que desde nuestro punto de vista, la Diosa contiene al Dios. Desde una perspectiva wiccana más dualista, menos feminista, puedo hablar de Dioses. Del Matrimonio Sagrado, la Unión de los Númenes. En cualquier caso, sea la visión que se tenga son conceptos para hacer referencia a un estado de unidad, donde no sopla el viento del karma. Seguiremos hablando de astrología kármica.



Sola, asombrosa, completa en Sí Misma, la Diosa, Ella cuyo nombre no puede ser pronunciado, flotaba en el abismo de la oscuridad exterior, antes del comienzo de todas las cosas. Y cuando miró en el espejo curvado del espacio negro, Ella vio por su propio reflejo y se enamoró de él. Lo hizo aparecer mediante el poder que estaba en Ella e hizo el amor consigo misma, y La llamó "Miria, la Maravillosa".

Su éxtasis brotó en la única canción de todo lo que es, fué, o alguna vez será, y con la canción llegó el movimiento, ondas que fueron vertidas hacia fuera y se convirtieron en todas las esferas y los círculos de los mundos. La Diosa se llenó de amor, se hinchó de amor, y dio a luz a una lluvia de espíritus brillantes que llenaron los mundos y se convirtieron en todos los seres.

Pero en ese gran movimiento, Miria fue arrastrada y al alejarse de la Diosa, se volvió más masculina. Primero se convirtió en el Dios Azul, el gentil, llamado el Dios del Amor. Después en el Dios Verde, cubierto de parra, arraigado en la tierra, el espíritu de todas las cosas que crecen. Finalmente, se convirtió en el Dios Enastado, en el Cazador cuyo rostro es el Sol rubicundo, pero oscuro como la Muerte. Pero el deseo siempre lo vuelve a atraer hacia la Diosa, para qué Él la rodee eternamente, intentando volver al amor -a la Unidad-.

Todo empezó con el amor; todo busca volver al amor. El amor es la ley, el maestro de la sabiduría y el gran revelador de misterios.

ENSEÑANZA ORAL DE LA TRADICIÓN DE LAS HADAS.
La Danza Espiral de Starhawk


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