miércoles, 9 de marzo de 2011

El Armónico 4 por Tito Maciá y Miguel García Ferrández.

  El simbolismo del 4, del cuadrado o de la cruz, está relacionado con lo sólido, lo tangible, lo sensible. Representa el contacto con lo material, el mundo real y el esfuerzo individual para integrarse en el plano de lo creado - Los pitagóricos preferían este número, pues para ellos todas las cosas tienen solidez -. Representa los cuatro ángulos del cielo, los cuatro elementos, las cuatro estaciones y los cuatro ejes del mundo , es decir, la totalidad de lo perecedero. En el tarot se asocia con la carta número 4 representada por Marte o el Emperador.


  Este armónico tiene una resonancia planetaria semejante al planeta Marte. Está, como Marte, asociado al esfuerzo, el trabajo, la acción sobre la materia, la fuerza para competir en este mundo material. Sus activaciones, como las de Marte, siempre se aprecian en los acontecimientos externos sobre el individuo o las acciones que éste ejerce para modificar el medio que lo rodea. Este armónico, al igual que el planeta con el que resuena, mide la fuerza, la capacidad de trabajo y la toma de decisiones que implican entrar en acción o defenderse de las agresiones externas.

  El armónico cuatro está compuestos por los ritmos de la conjunción, cuadratura, oposición , cuadratura y de nuevo conjunción, formando la T Cuadrada y la Cruz Cósmica.

  En la secuencia de aspectos, se sitúan en la banda de mayor inestabilidad y conflictividad. Mide pues el sufrimiento por las cuestiones materiales y mundanas. Señala los esfuerzos, la intensidad de lucha por la vida, las cargas adicionales y las ataduras a personas, lugares o trabajos. Representa el ciclo cerrado de transformación de energías y falta de nitidez para percibir las carencias personales, indica encuentros con la realidad que suponen esfuerzo, trabajo, lucha y materializaciones.




  Este armónico tiene una lectura primitiva asociada a la Casa IV, pues en la tradición se dice que esta Casa significa, sobre todo, el resultado de las aventuras y lances de los padres y, luego, el resultado del empeño de cada persona, como puede ser el esfuerzo que debe realizarse para construirse la propia casa o crear el negocio personal. Esta Casa, como el armónico cuatro, representa el punto de origen y partida desde donde las fuerzas cardinales incitan al movimiento creciente. El impulso cardinal-femenino y emocional que lanza a la vida surge de la fecundación de la materia, que engendra al ser de la fuerza inconsciente que vibra en cada célula, expresándose así el primer instinto que obliga a buscar alimento y que más tarde se transformará en necesidad y, a través del instinto de procreación, en necesidad de formar su propio hogar. De esta manera el armónico cuatro se relaciona con los bienes raíces, las propiedades inmobiliarias, el patrimonio, la vivienda y, por reflejo, con el negocio familiar.


  Este armónico se completa realizando una secuencia que pasa por la Casa cuarta, la séptima y la décima casa. Por ello su acción siempre se percibe de manera externa o en relación con el mundo o las personas del entorno inmediato.

  El armónico 4 se relaciona con los aspectos de cuadratura y oposición, y tiene que ver con el esfuerzo que se debe realizar para salvar los obstáculos o para relacionarse con los demás. Es la onda que marca los consumos de energía ineludibles, las situaciones que obligan a resistir. Representa todo aquello que puede llegar a resultar fatigoso, tanto a nivel físico como psíquico, o que supone un inconveniente para hacer nuestra voluntad.

Palabras clave: capacidad de trabajo, resistencia, materializaciones, realizaciones, sufrimiento, esfuerzo, cansancio, dolor.


  Se relaciona con el armónico dos por su imbricación con la Casa VII, y representa, junto al armónico dos, el centro activo de exteriorización en relación con los demás, donde somos o sentimos que somos a causa de otras personas. Aquí se aprecia lo que se identifica y lo que se asume como lo "otro", nuestros opuestos y competidores de quienes esperamos reconocimiento, compensaciones o complementariedad y también con aquellos que debemos enfrentarnos de manera ineludible, como puede ser la familia, las autoridades de todo tipo y la pareja o el socio.


  Las personas que tienen en su tema natal la flor de cuatro pétalos más destacada que los demás son individuos que tienen que realizar numerosos esfuerzos de manera individual para integrarse en su mundo, tienen que utilizar la fuerza para competir en este mundo material o bien deben esforzarse ejecutando acciones para modificar el medio que los rodea. Son personas que, en algún momento de su vida, tienen que tomar decisiones que implican entrar en acción o defenderse de las agresiones externas o padecer sufrimiento por las cuestiones materiales y mundanas.

  Cuando en el tema natal la flor de cuatro pétalos es la más destacada, señala personas que deben realizar esfuerzos para construirse la propia casa o crear el negocio personal. Es también la marca de un esfuerzo que se debe realizar para salvar los obstáculos o para relacionarse con los demás. También es una lucha para obtener bienes raíces, propiedades inmobiliarias, patrimonio, o vivienda. A un nivel más interno, significa falta de nitidez para percibir las carencias personales, indica que los encuentros con la realidad le suponen un esfuerzo o, mucho trabajo. Generalmente se encuentran ante consumos de energía ineludibles o situaciones que obligan a resistir. Todas sus realizaciones materiales nacen del esfuerzo personal o de la familia. Suele aparecen en personas que llevan una carga familiar a la que deben enfrentarse de manera ineludible.

  Con el armónico cuatro ocurre algo parecido a la Cruz Cósmica, pues ambas cosas no aparecen en casi ningún personaje popular. Por ello se deduce que tener este armónico alto es un rasgo de impopularidad o un rechazo que puede provocar lesiones en la autoestima.

  El armónico cuatro puede interpretarse como el esfuerzo que se debe realizar para materializar o realizar todos los proyectos personales. Representa la lucha por la vida, la capacidad de trabajo, aguante y resistencia ante los embates de la existencia. Este armónico mide también el sufrimiento causado por las cuestiones materiales y mundanas. Es el armónico del trabajo, el esfuerzo y los resultados que de ello derivan; por un lado, realizaciones materiales que nacen del esfuerzo personal, y por otro lado, el cansancio, la fatiga y el dolor físico.


Temas de Estudio

Isabel la Católica. En el harmograma natal de esta ilustre reina aparece el armónico 4 por encima de los demás y le sigue en importancia el 7. Para la reina Isabel, este armónico elevado supuso un esfuerzo especial, o una guerra para arreglarse su casa o sus derechos. Su vida está salpicada de encuentros con la realidad que le llevaron a consumos de energía o crisis importantes: la primera es su proclamación como reina; la segunda su inquebrantable pugna por conseguir completar el solar de España y la conquista de Granada que fue instigada directamente por ella. Y una tercera pugna, o esfuerzo personal, permitirá el descubrimiento de América. Nunca hubo una reina tan activa, beligerante o representativa del armónico 4. Tampoco se libra de sufrimientos adicionales, como la muerte de su único hijo varón o la enfermedad mental de su hija Juana.





  Infanta Cristina de Borbón. Decir que se trata de una persona trabajadora no tendría importancia si no se tratara de una princesa real. Sin embargo, la fuerza de este armónico va más allá de la nobleza e induce a la acción, al trabajo.

  La infanta Cristina es quizás la única princesa que trabaja como una persona más o está integrada en el mundo laboral de manera evidente. Por otro lado, también se hace notar esa merma de popularidad comparada con sus otros hermanos.

 
Ruiz Mateos. Este personaje es reconocido precisamente por las dificultades, el espíritu de lucha, la guerra constante en la que se ha visto sumido. Es un hombre que se encuentra ante consumos de energía ineludibles o situaciones que le obligan a resistir. Todas sus realizaciones materiales nacen del esfuerzo personal y de la familia. La intensidad y esfuerzo espectacular para construirse, más que su empresa familiar, su imperio, le ha llevado a una guerra sin fin y a un extraordinario consumo de energía y también a un cierto grado de impopularidad.


 
© Tito Maciá y Miguel García Ferrández.

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